Aunque puede sonar alarmante, no es motivo de preocupación inmediata: según científicos, la atmósfera terrestre perderá su oxígeno dentro de aproximadamente mil millones de años. Este cambio drástico devolvería a la Tierra a un estado similar al de hace 2.500 millones de años, cuando la vida compleja aún no existía.
Una desoxigenación acelerada
Una investigación publicada en Nature Geoscience y realizada por un equipo internacional de científicos proyecta este escenario tras analizar más de 400.000 simulaciones sobre la evolución de la Tierra. El estudio concluye que el planeta experimentará una desoxigenación rápida, cambiando su atmósfera rica en oxígeno por una dominada por metano y sin ozono.
Contrario a estimaciones previas que apuntaban a que la vida desaparecería cuando los océanos se evaporaran dentro de unos 2.000 millones de años, este modelo predice que la caída del oxígeno ocurrirá mucho antes.
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¿Qué provocará el colapso del oxígeno?
Con el paso del tiempo, el aumento en la radiación solar alterará el equilibrio químico entre los carbonatos y silicatos. Este fenómeno disminuirá drásticamente el dióxido de carbono disponible en la atmósfera. Sin suficiente CO₂, las plantas y otros organismos fotosintéticos no podrán sobrevivir. Y con su desaparición, también lo hará la producción de oxígeno.
El resultado será una atmósfera con una concentración de oxígeno un millón de veces menor que la actual, lo que pondrá fin a todas las formas de vida que dependen de este gas, incluidas plantas, animales y humanos.
Solo sobrevivirán los organismos anaeróbicos
El modelo estima que este cambio se producirá dentro de unos 1.080 millones de años, con un margen de error de ±140 millones. Cuando eso ocurra, la atmósfera contendrá niveles altos de metano, bajísimos niveles de dióxido de carbono y carecerá por completo de una capa de ozono protectora. Solo los seres vivos que no requieren oxígeno podrán adaptarse a este entorno extremo.
Un dato clave para la búsqueda de vida extraterrestre
Aunque este fenómeno está lejano en el tiempo, tiene implicaciones relevantes para la exploración espacial. El estudio fue financiado por el programa Nexus for Exoplanet System Science de la NASA y plantea que la presencia de oxígeno en la atmósfera de un planeta no es necesariamente una constante.
El oxígeno y el ozono —este último generado por procesos fotoquímicos— han sido considerados hasta ahora indicadores de vida en exoplanetas. Sin embargo, si la atmósfera oxigenada de la Tierra solo representa una fracción del total de su existencia, otros mundos podrían estar habitados sin mostrar estas señales. Esto sugiere que deberíamos ampliar los criterios con los que buscamos vida fuera del sistema solar.